Dysha

Una de las heroínas de Territoria. Dysha originalmente nació en Brahia, pero a temprana edad fue llevada a Fernia, donde creció. Unas fatídicas palabras la rodeaban… “Terminaría ayudando a la persona que no debería”.

Ella escribió varias cartas a su madre durante el transcurso de su aventura.

Al crecer, descubrió su precedencia, y el hecho que tenía una hermana. La inocente muchacha decidió buscar una forma de llegar a aquel lejano país.

Cuando su camino la llevó a Cherek, conoció a algunos compañeros, entre ellos los que se convertirían en los heroes de Territoria: Solin Suni Dim, Darien de Dubek, Xtil Otlen, Spinal, Ai, y Olab. Viajaron juntos por varios meses, en los que se vieron envueltos con el Culto del Atardecer y los oscuros planes de Salmissra.

En general, Dysha era alegre, inocente, pero rápida para defender su punto de vista y su creencia en el Bien. Las filosofías del extremista Otlen le aturdían, y las conflictivas descripciones de los Brahianos la confundían. Cuando Otlen se puso los Ojos del Atardecer, su desconfianza en él creció: una persona no debería tener tanto poder, pensaba ella.

Cuando porfin llegó a Brahia, no era como esperaba; fue de encubierto, y solo llegaron a una extraña casa, donde Lord Marsen reinaba. Al descubrir que en efecto ahí se encontraba la Voz del Atardecer, el grupo rápidamente se mobilizó para asegurarlo, pero fue Otlen quién la obtuvo. Al momento de ponérsela, desapareció. Después de eso, el grupo se movió bajo el liderazgo combinado de Dysha y Solín. Avanzaron y se reagruparon con el Capitán Lingow, y la búsqueda tanto del resto de los artefactos, como de una forma de traer de vuelta a Otlen, comenzó.

Pero las cosas no durarían mucho así: eventualmente, Darien dejó al grupo, jurando reagruparse en un futuro. Y, durante la búsqueda de la Espada del Atardecer, Darien regresó… y también Otlen. El ciego reveló que el ahora cambiado; Darien había asesinado a su padre a sangre fría, hecho que el caído paladín no negó. Mientras que algunos miembros del grupo encontraron – y se enfrentaron – al portador de la Espada, Otlen atacó a Darien, quién se rehusó a defenderse. La corta pelea terminó en la muerte de Darien, muy al pesar del resto del grupo.

Este evento afectó a Dysha, ya que vió que dos Brahianos, criados en diferentes lugares, eventualmente terminaron haciendo lo mismo: Darien mató al indefenso padre de Otlen, y Otlen mató a un inmovil Darien. La sangre de Brahia, entonces, era innatamente salvaje. Incluyéndola.

Afortunada – o desafortunadamente, dentro de la biblioteca personal del Capitan, encontró un libro, donde decía que un individuo oriundo de la destruida Gilia tenía el poder de traer de vuelta a alguien desde la muerte. Dysha se enfocó en eso, y se dirigió hacia allá, acompañada de Olab. Dentro de Gilia, conoció a Nevezial, un exánime de terrible poder. En efecto, él le ofreció traer de vuelta a Darien, a cambió de que le permitiera obtener algo necesario del defunto guerrero. Era necesario, explicó, para llevar a cabo su venganza contra Brahia: siglos atrás, los ejércitos de Brahia completamente destruyeron al pueblo de Gilia, quedando vivo sólo Nevezial. Ahora, Nevezial era capaz de exterminar a todo Brahiano en el país, pero necesitaba algo de Darien. Entonces, el trato quedó así: el exánime reviviría a Darien, si Dysha le permitía obtener algo de él, lo cual llevaría a la destrucción de Brahia. Dysha primero pidió hablar con el cuerpo de Darien, quién confirmó que fue ordenado por los Sacerdotes de Brahia asesinar al padre de Otlen. Desconsolada, Dysha aceptó el trato.

Llevada al silencio por su desición, Dysha tuvo una fuerte discusión con su propia fé, considerandose sucia, impura, y una Brahiana. Logró conscientisarse, con ayuda de su fé, creyendo en sí misma y la posibilidad de una mejora, de que todos tenían el bien dentro de sí. Si ella era capaz de querer y arriesgarse por Brahianos como Otlen y Darien, entonces no todo mal debe estar dentro de ellos. Con esto en mente, habló con el resto del grupo sobre la inminente destrucción de Brahia. El grupo decidió detener al Exánime, aún sabiendo que se enfrentarían a un ser de enorme poder.

Después de una serie de travesías, donde Otlen se separó pero puso a Cinocar en su lugar, el grupo finalmente llegó con el Exánime. Les mostró lo que Brahia había hecho, y justificó sus acciones. Pero ellos no aceptaron sus palabras, alegando que nadie tenía el derecho de exterminar al pueblo, ni siquiera en venganza. Y comenzó una pelea destinada a la tragedia.

Pero los heroes habían provocado que el Exánime se reencontrara con su filactería, con su alma. Y su alma era buena. El poderoso hechizero estaba confundido, destrozado por lo que había hecho, y lo que estaba dispuesto a hacer. Durante la pelea, los heroes intentaban convencer al enemigo, y finalmente lo lograron; Nevezial se dio cuenta que lo que estaba haciendo, ni traeria de vuelta a su amada Gilia, ni llevaría algo bueno. Lo único que pasaría es que Nevezial se convertiría en alguien parecido a un Sacerdote Brahiano. Viéndose con una enorme culpa, y frente a él a valerosos guerreros que creían en el Bien, el Exánime decidió terminar su existencia, destruyendo su filactería – y por consecuente a él.

El grupo, cansado y abrumado por lo que vió, descansó un poco. Pero todavía había mucho que hacer. El Culto seguía suelto, y se acercaba a liberar a su Profeta.

Dysha

La Sombra del Asesino richterbrahe